Opinión
Déficit cero y motosierra: ¿cuál es el verdadero costo de ordenar las cuentas?
La verdad que a veces me da un poco de vergüenza ajena leer ciertos comentarios en las redes donde tildan al Presidente de estar al pepe, justo cuando se está haciendo el laburo más titánico de los últimos cuarenta añse para ordenar este desastre institucional y económico que nos dejaron los K. Entiendo que cueste entender la gestión cuando uno está acostumbrado a vivir de la teta del Estado o a festejar un asado pagado con emisión inflacionaria, pero el equilibrio fiscal no es un capricho caprichoso, es la base fundamental para que un país pueda crecer en serio y enmarcado en la ley.
Obviamente que como votante de Juntos por el cambio muchas veces no comparto las formas, los modales mesiánicos ni esa manía tuitera que a veces choca con el decoro republicano que necesitamos. Pero muchachos, caigamos en la realidad: por primera vez en décadas se está bajando la inflación, se le corta el curro a los parásitos de la pauta oficial y se le dice basta al aguantadero estatal. ¿O me van a decir que prefieren volver al festival de déficit y cepo del kirchnerismo?
Mirá si será profunda la desesperación de la corporación política que ahora le inventan internas a cada rato para ver si logran voltear el ajuste. Haganse cargo que el modelo corporativo y clientelista reventó y no va más. ¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso estatista solo por el orgullo partidario de no dar el brazo a torcer?