Opinión
Jubilaciones y dignidad: la diferencia entre la patria y el aplauso cheto
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para hacerme el orto laburando diez horas en la fábrica, y encima tengo que bancar a estos pibes criados a chocolatada que se van a festejar a Nueva York mientras acá te pisan el sueldo y le cagan la vida a los jubilados. Después se llenan la boca hablando de libertad los mismos cipayos vendepatrias que aplauden cuando el FMI nos ahoga y nos sacan los remedios, olvidándose de que la única soberanía que vale es la que defiende el pan en la mesa del laburante y la justicia social por la que tanto luchamos.
Es indignante ver cómo gastan plata y se sacan fotitos afuera mientras te destruyen la universidad pública y te vacían la heladera con un ajuste salvaje que solamente beneficia a la timba financiera de los amigos del poder. A nosotros nadie nos regaló nada, nos ganamos cada derecho con lucha obrera y memoria, no con tuits desde una oficina con aire acondicionado mientras el pueblo se caga de hambre.
¿Hasta cuándo van a seguir aplaudiendo a estos vendehumo que rifan el país mientras a los que levantamos la Argentina con nuestras propias manos nos tratan como descartables?