¡Dejen de llorar! El verdadero negocio era vivir del Estado
Me da gracia ver a los indignados de siempre rasgarse las vestiduras por los curros ajenos cuando durante décadas se cansaron de financiar agencias de propaganda y trolls militantes con la plata de nuestros impuestos. Ahora resulta que los defensores de la república y las instituciones nos volvemos locos porque se corta la pauta oficial y se terminan los privilegios de los amigos del poder. Entiendan de una buena vez que la libertad también implica terminar con los curros comunicacionales que mantenían a vagos y operadores sentados en escritorios públicos sin aportar un solo día de laburo honesto. Si tanto les molesta el manejo de las redes, empiecen a buscar un trabajo digno en el sector privado en vez de llorar por un Estado que ya no les subsidia el relato empobrecedor.