Economía
Inseguridad y delincuencia urbana: el costo de la desidia estatal
Hay que decirlo sin vueltas, mientras algunos defienden a los chorros bajo el falso relato de la vulnerabilidad social, la realidad se impone sola a pura física y gravedad. Me da gracia ver a los zurdos llorando en redes por el delincuente que se tiró del tercer piso tratando de afanar cables; hermano, el que las hace las paga, cortémosla con la victimización berreta de los parásitos que viven del ajeno.
Por suerte los tiempos cambiaron y se acabó la joda de liberar zonas para los amigos del poder. Yo desde mi escritório remoto cobro en crypto y la verdad me importa poco el peso, pero ver que la policía empieza a actuar y poner orden me devuelve la esperanza de vivir en un país serio. Menos garantismo progre y más motosierra para esta manga de vagos que no la ven.
Decime la verdad, ¿cuánto más van a tardar en admitir que el orden público y la propiedad privada no se negocian con estos personajes?