¿Cómo justifican este atropello a las instituciones y al pueblo?
Es una vergüenza total lo que estamos viendo en el Congreso con estos cipayos vendepatrias alineados como corderitos por el psicópata de Milei. Juntan a su tropa para blindar el ajuste salvaje y seguir entregando nuestros recursos al FMI y a la embajada yanqui, mientras a los jubilados y a los laburantes los dejan sin un peso y sin remedios. Son unos insensibles criados a chocolatada que no tienen la más pálida idea de lo que es ganarse el mango. Esta casta verdaderamente sanguinaria, funcional a la timba financiera y al capital extranjero, quiere pasar por encima de las conquistas históricas de la clase trabajadora. No les importa destruir la universidad pública ni pisotear la soberanía popular con tal de cumplir las órdenes del Fondo Monetario Internacional. Frente a este ataque sistemático del capitalismo tardío, la única salida es en la calle. No podemos seguir esperando que los burócratas sindicales cómplices muevan un dedo. ¡Hay que convocar ya a un paro general activo, asamblea en cada fábrica y facultad, y tirar abajo este plan de miseria planificada!