Opinión
La relación con la prensa: entre el derecho a la crítica y el cuidado institucional
A ver, muchachos, seamos sinceros un minuto. Entiendo perfectamente el enojo con los privilegios de los medios y con esa casta periodística que vivió décadas prendida de la pauta oficial mientras el país se fundía. En eso estamos de acuerdo, el curro de los sobres se tiene que terminar para siempre. Pero la investidura presidencial exige otra altura, muchachos; no podemos caer en descalificaciones personales todo el tiempo porque la república se basa en el respeto a la división de poderes y al pluralismo, incluso cuando te hacen preguntas incómodas.
El kirchnerismo nos acostumbró a demonizar al que piensa distinto y a armar cadenas nacionales para escrachar ciudadanos, y nosotros votamos un cambio cultural profundo justamente para dejar atrás esas formas autoritarias, no para replicarlas con modales libertarios. Defiendo a muerte el déficit cero, la motosierra y la baja de la inflación, pero gobernar con equilibrio también implica cuidar las instituciones y bancar el escrutinio público sin chicanas baratas, porque un presidente republicano tiene que dar el ejemplo. ¿O les parece que bajar la inflación nos da derecho a llevarnos puesta la libertad de expresión que tanto nos costó conseguir?