Opinión
Rock nacional y contracultura: memoria y resistencia frente al mercado
Es increíble cómo nos quieren vender que el rock nacional es solo un producto más del mercado para consumir en Spotify, vaciándolo de toda la rebeldía antisistémica que parió a los pibes en los setenta contra la dictadura y la burguesía cipaya. Se olvidan que cada acorde de protesta, cada letra visceral de Charly o Spinetta, nació para romperle las esquinas al poder de turno y al imperialismo yanqui que nos coloniza la cabeza.
Hoy la gilada festeja rankings berretas armados por la misma industria que precariza a los artistas independientes mientras defiende a este gobierno de forros y nenes de Twitter criados a chocolatada que ajustan a los jubilados y destruyen la cultura pública. Nos quieren mansitos, escuchando musiquita funcional al capitalismo tardío, sin conciencia de clase y sin memoria colectiva.
¿O me van a decir que el verdadero espíritu revanchista del rock and roll puede convivir pacíficamente con la motosierra de Milei y la timba financiera del FMI? Cuándo nos vamos a despertar y dejar de aplaudir como focas este saqueo cultural?