Sociedad
Jubilaciones y poder de compra: el ajuste que pagan los abuelos
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para ir a laburar diez horas en el taller, bancando la parada con el lomo mientras estos pibes de cristal criados a chocolatada te hablan de estadísticas truchas desde una compu. Mirá si no voy a saber cómo viene la mano con la guita si voy al almacén y cada vez compro menos, mientras a los jubilados los degüellan con la excusa de la libertad. Nos gobiernan unos cipayos vendepatrias que lo único que hacen es regalarle los recursos a los de afuera y dejar al laburante a pie, sin nafta, sin salud y sin futuro.
Es una tomada de pelo total festejar números en un excel cuando la gente no llega ni al dieciocho del mes y tiene que elegir entre comer o comprar los remedios. Con Cristina o con Néstor por lo menos el abuelo se podía dar el gusto de un asado el domingo y el sueldo te rendía, pero ahora estos insensibles destruyeron todo lo que costó décadas conseguir con lucha obrera y sacrificio colectivo. A mí nadie me regala nada, pero ver cómo funden el país para los vivos de siempre te da una bronca que te corta el alma.
¿Hasta cuándo nos vamos a seguir bancando este saqueo disfrazado de equilibrio fiscal mientras aplauden los mismos de siempre?