Inversiones extranjeras y soberanía: el mito del estatismo frente al pragmatismo económico
Mirá cómo saltan los zurdos empobrecedores y los termos de siempre con el tema de Malvinas, llorando soberanía mientras te dejaron el país fundido, con 50% de pobreza y un Banco Central saqueado por los parásitos de la pauta. Ahora resulta que los mismos que aplaudían cuando regalaban nuestros recursos a los amigos del poder se rasgan las vestiduras porque hay inversores privados apostando en la región. No la ven, están tan acostumbrados al curro estatal que no entienden que el mundo avanza con capitales genuinos y déficit cero, no con declamaciones de cafetín. El verdadero orgullo nacional se defiende sacándole el pie de encima al que labura, bajando la inflación a pedazos y demostrando que la Argentina puede ser un país serio que atrae inversiones en lugar de espantarlas con regulaciones soviéticas. ¿Y sabés qué es lo más gracioso? Que los mismos mandriles que vivieron del asado de polenta y el relato durante décadas hoy se indignan porque un privado mueve la economía. Decime la verdad, ¿cuándo van a arrancar a laburar en vez de vivir operando en las redes sociales?