Cierre y reestructuración del Estado: el fin de los curros provinciales y los subsidios
Es una locura total que se caiga una sesión en el Senado por la eterna pelea de los barones feudales del norte que quieren seguir viviendo a costillas del contribuyente con sus negociados de bioetanol. Mientras algunos lloran porque se les terminan los kiosquitos y los subsidios cruzados, la motosierra y el déficit cero siguen firmes, limpiando el desastre que nos dejaron décadas de populismo berreta. Acostúmbrense a que el Estado ya no les financie la fiesta a los parásitos de la política. Por suerte, el mercado se depura solo y la macro se acomoda a los ponchazos, bajando la inflación a fuerza de no imprimir un puto peso más para bancar vagos. Yo laburo remoto para afuera, cobro en cripto y veo cómo todos estos dinosaurios estatales se quedan sin relato mientras el país finalmente arranca hacia la libertad económica. Aprendan a generar valor real en vez de vivir del presupuesto público, termos. ¿Hasta cuándo van a seguir defendiendo a estos empresarios prebendarios que lloran pautas y privilegios en lugar de competir honestamente en un mercado libre?