Cierre de empresas públicas: balance entre eficiencia estatal y gasto
La verdad que ver cómo limpian el Estado de tanto parásito nos da un poco de alivio a los que laburamos todos los días para mantener esta máquina de gastar guita ajena. Aunque a veces los modos del presidente y su tropa libertaria nos hagan ruido a los que valoramos las formas de la república y las instituciones, hay que admitir que la motosierra está haciendo el trabajo sucio que el kirchnerismo nos dejó pendiente durante décadas de populismo berreta. No podemos seguir bancando aerolíneas de bandera deficitarias, agencias de propaganda que no miraba nadie y ministerios enteros creados al solo efecto de acomodar amigos y punteros políticos. La baja de la inflación y el déficit cero no son magia, son el resultado de cortarle el chorro a los vagos que vivían de la teta del Estado mientras el sector privado se fundía pagando impuestos confiscatorios. Igual, muchachos, gobernar no es solo gritar en Twitter ni tratar de termos a todo el que piensa distinto; se necesita institucionalidad seria y respeto a las leyes para que estos cambios duren más de un mandato. ¿O me van a decir que prefieren volver al modelo empobrecedor de los k antes que ordenar las cuentas de una buena vez por todas?