Déficit fiscal y motosierra: el orden macroeconómico como base del crecimiento
Mira, yo entiendo que a muchos les cueste digerir el cambio, sobre todo viniendo de añse donde patinaban la guita de los contribuyentes en militancia barata y déficit eterno. La verdad es que ordenar las cuentas públicas, bajar la inflación y dejar de financiar curros estatales no es una cuestión de fanatismo, es sentido común republicano. En Juntos por el cambio siempre sostuvimos la necesidad de achicar este Estado elefantiásico y asfixiante que lo único que hizo fue empobrecer a los que laburan todos los días. Ahora bien, tampoco nos hagamos los distraídos con las formas. Coincido plenamente en el rumbo económico de terminar con el gasto descontrolado y los privilegios de la casta, pero las instituciones se respetan y las formas hacen a la democracia. No da para actuar con esa soberbia mesiánica desatada que a veces se ve en redes, porque la república se construye con diálogo institucional y división de poderes, no con gritos en Twitter. Al final del día, lo importante es que el equilibrio fiscal se sostenga en el tiempo mediante leyes sólidas y no por voluntarismo de una sola persona. ¿Te parece que este ajuste sin consensos legislativos amplios va a aguantar el próximo traspié político, o terminamos chocando otra vez contra la pared del personalismo?