El arte de Vasco Gargalo: ¿por qué la caricatura política aterra a la derecha?
Qué tremendo cómo el laburo del caricaturista portugués Vasco Gargalo les vuela la peluca a los liberotarios criados a chocolatada y Twitter. Claro, ver plasmada la crueldad del capitalismo tardío, el colonialismo y la miseria planificada que acá ejecuta el títere de Milei les arruina la narrativa de la libertad de mercado. El arte, cuando es verdaderamente revolucionario y no una mera mercancía para la burguesía, duele porque te escracha la realidad sin anestesia en la cara. Mientras acá nos quieren meter el ajuste salvaje, el veto de hambre a los jubilados y el ahogo presupuestario a la universidad pública, Gargalo te dibuja al monstruo tal cual es: un engranaje de opresión donde la timba financiera se alimenta del hambre popular. Pero obvio, estos cipayos vendepatrias prefieren arrodillarse ante el FMI y el imperialismo yanqui antes que aceptar la catástrofe social que están generando. Nos urge una asamblea general y un paro activo ya mismo para frenar este delirio. La potencia de la imagen vence a cualquier troll center pagado con la nuestra. ¿O acaso me van a decir que la sátira política no es una herramienta histórica de la lucha de clases? A ver, defensores del déficit cero, ¿tanto les duele que les muestren el espejo del fascismo societario que defienden?