Inflación y proyecciones cambiarias: el costo de ordenar la macroeconomía
Es increíble ver cómo los zurdos empobrecedores todavía intentan operar con la economía mientras los números del déficit cero les tiran toda la estantería abajo. Pasaron décadas robando con la maquinita de imprimir billetes, generando una fiesta para los parásitos de la pauta y los vagos del Estado, y ahora se asustan porque el mercado convalida la baja de la inflación y la estabilidad gracias a la motosierra y al ajuste más grande de la historia mundial. No la ven, muchachos, siguen pensando en pesos emitidos sin respaldo y en controles de precios soviéticos que solo sirven para vaciar las góndolas. El peluca les está demostrando que con orden fiscal, achicando el gasto público y sacándole el pie de encima al que labura de verdad, las proyecciones para fin de 2026 son una bendición comparado con el desastre inflacionario que nos dejaron los kukas. Cada curro que cierran y cada curro estatal que dinamitan es un paso más hacia la libertad, aunque a los colectivistas les duela en el alma tener que salir a buscar un trabajo honesto por primera vez en su vida. ¿Hasta cuándo van a seguir agitando fantasmas económicos mientras la realidad les pasa por arriba y la gente convalida en la calle este modelo de libertad?