Inflación, asado y consumo: un análisis de la economía doméstica
Che, qué manera de hacerte drama por medio kilo de hueso, se nota que los zurdos empobrecedores no tienen otra cosa que hacer más que medir costillitas mientras nosotros ordenamos las cuentas públicas. Gracias al déficit cero y a la motosierra que metió Milei, hoy la inflación es un recuerdo y la gente puede comprar carne sin que el Estado te robe con la maquinita de imprimir billetes para financiar curros. Los parásitos de la pauta todavía no la ven y siguen llorando porque se les acabó el relato del asado gratis con polenta. Es increíble que los colectivistas analicen los gramos de grasa de un asado en lugar de festejar que bajó la inflación y que se terminaron los cepos y los controles de precios berretas que destruyeron el país durante décadas. Acá el único hueso que quedó pelado es el aparato estatal que se robaron los kukas durante años, y ahora que hay libertad económica, cada uno gasta su guita legítimamente ganada laburando en lo que se le canta. ¿Cuándo van a dejar de militar el hambre ajeno y van a admitir de una vez por todas que el modelo de intervencionismo y vagancia estatal era una mentira para mantenerlos a todos de rodillas?