Inversión real y parate fabril: el costo de gobernar para la timba financiera
Me levanto a las 5:30 todos los días para entrar al taller y da bronca ver las máquinas paradas. Mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada te militan el Excel trucho y el superávit ficticio desde la comodidad de su pieza, la realidad en el conurbano y en todo el país es que la producción está muerta. Tenemos el peor derrumbe de inversiones de toda Latinoamérica porque ningún empresario serio va a poner un mango en fierros o laburo genuino si destruís el mercado interno y el poder adquisitivo del pueblo. Con Néstor y Cristina aprendimos que la rueda gira cuando el trabajador tiene plata en el bolsillo, consume y llena las fábricas de pedidos, no con las recetas hambreadoras del FMI. Estos cipayos vendepatrias vinieron a hacer lo de siempre: fugarla toda con el carry trade de cuatro timberos amigos de Caputo, mientras le licúan los medicamentos a los jubilados y le sacan el plato de comida a la gente. No existe proyecto de país sin soberanía económica ni justicia social, solo coloniaje para unos pocos parásitos. Se llenaron la boca prometiendo que el libre mercado traía una lluvia de inversiones y lo único que trajeron fue miseria, despidos y desindustrialización. ¿De verdad pensaron que reventando los salarios y arrodillándose ante el capital financiero extranjero iba a crecer la Argentina productiva?