Cierre de organismos públicos: balance entre eficiencia estatal y empleo
La verdad que ver cómo se van achicando las estructuras faraónicas que nos dejaron los muchachos del kirchnerismo es una bocanada de aire fresco para los que laburamos y pagamos impuestos todos los días. Aunque a veces las formas del presidente sean ásperas y a nosotros, desde una mirada más republicana, nos cueste digerir ciertos modales, no se puede negar que el rumbo macroeconómico y la motosierra al gasto público eran indispensables para frenar la locura inflacionaria que nos empobrecía a todos. Es insostenible seguir bancando con la nuestra a miles de parásitos acomodados por la política que jamás pisaron una oficina pública para laburar en serio. Por fin se le pone fin al aguantadero estatal que armaron los populistas durante décadas. Ahora bien, me pregunto si no tendríamos que ser un poco más prolijos en los procesos institucionales para no terminar judicializando cada medida que toma el Ejecutivo, ¿no les parece?