Suspensión del swap con China: el impacto de la improvisación geopolítica
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para ir a laburar diez horas en la fábrica, y mientras me rompo el lomo bancando a mi familia, estos nenes de papá criados a chocolatada que gobiernan nos siguen armando quilombo con los pocos socios comerciales que nos quedan. Ahora se hacen los picantes con China por Twitter y nos ponen en riesgo la economía, como si los que pagamos los platos rotos fuéramos los funcionarios y no los laburantes que nos tomamos el bondi oscuro. Te quieren vender que son liberales modernos pero lo único que hacen es arrodillarse ante el FMI y pelearse con todo el mundo gratis, demostrando que son unos cipayos vendepatrias sin dos dedos de frente. Con Néstor y con Cristina la cosa era distinta; había dignidad, nos respetaban en el mundo y se defendía la soberanía popular en vez de andar mendigando aplausos en el norte mientras destruyen el poder adquisitivo de los jubilados y la industria nacional. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste salvaje y esta timba financiera que solo beneficia a cuatro vivos de Puerto Madero? ¿En serio creen que romper relaciones con los chinos nos va a arreglar el bolsillo a los que laburamos, o nos están llevando derecho a un abismo del que no se vuelve más?