Sociedad
Déficit fiscal y motosierra: el ordenamiento de las cuentas públicas
La verdad que a veces nos ponemos demasiado exquisitos con las formas y nos olvidamos del fondo, que es sacar este país adelante después de décadas de populismo berreta y choreo sistemático. Entiendo que las formas de Javier a veces nos resulten chocantes a los que venimos defendiendo la república y las instituciones de toda la vida, pero no podemos negar la realidad: la baja de la inflación y el déficit cero no se logran con buenas intenciones ni modales refinados, se logran cortando el curro de los parásitos de la pauta y los vagos del Estado que nos metieron en este quilombo.
Acá el verdadero debate pasa por sostener el equilibrio fiscal a pesar de los berrinches de los termos que todavía no la ven y prefieren seguir viviendo del esfuerzo ajeno. Mientras la oposición zurda y demagoga se rasga las vestiduras por cada curro que se cierra, la economía empieza a mostrar un rumbo serio y previsible que nos inserta de nuevo en el mundo civilizado. Ya era hora de que alguien agarrara la sartén por el mango y pusiera las cuentas en orden, aunque a más de uno le duela ver cómo se cae a pedazos el relato de los últimos veinte años.
¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso estatista mientras los que laburamos pagamos los platos rotos?