Sociedad
Subsidios educativos y cultos: el debate sobre el financiamiento estatal
Estuve analizando la agenda presidencial y la participación en este tipo de eventos, y la verdad es que me hace ruido. Una cosa es sostener el equilibrio fiscal y ordenar las cuentas públicas, y otra muy distinta es andar validando estructuras de tinte religioso que muchas veces terminan prendidas de la teta del Estado mediante subsidios encubiertos. Nosotros vinimos a defender la república, la transparencia y el mérito, no a reciclar los mismos vicios de la casta con ropaje supuestamente liberal.
El déficit cero no se negocia, pero la coherencia institucional tampoco. Si vamos a achicar el gasto público, hay que empezar por cortar con todos los curros, vengan de donde vengan, sin importar si tienen sotana o carnet partidario. No da para mirar para el costado con estas cosas mientras le pedimos un esfuerzo tremendo al laburante que paga sus impuestos todos los meses.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando negocios particulares bajo la excusa de la fe o la educación privada subvencionada? ¿No era que veníamos a terminar con los privilegios de los amigos del poder?