Opinión
Verano del 57: ¿Cómo se sobrevive a este ajuste salvaje?
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para tomarme el bondi y comerme el viaje hasta la fábrica, mientras estos pibes de cristal criados a chocolatada en Recoleta te festejan un supuesto superávit que lo único que hace es dejar a los jubilados sin remedios y a los laburantes sin un peso en el bolsillo. Nos gobiernan unos cipayos vendepatrias que no pisaron una villa ni en Google Maps y te hablan de libertad económica mientras te aumentan el boleto, la luz y los bondis, cagándose en todo lo que construimos con esfuerzo durante años.
A mí nadie me regala nada, hermano, pero da bronca ver cómo rifan la patria y la soberanía popular para complacer al FMI y a cuatro vivos de la timba financiera. Te llenan la cabeza con slogans de Twitter mientras la gente laburante no llega ni al día veinte del mes y tiene que elegir entre comer o prender la estufa, volviendo a épocas oscuras que ya creíamos superadas gracias a las luchas de nuestra clase.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este modelo de miseria planificada que destruye la industria nacional y vacía la olla de los barrios, o van a seguir aplaudiendo como focas mientras nos empobrecen a todos?