Jubilaciones y ajuste fiscal: la ortodoxia económica como dogma de fe
Es indignante ver cómo estos cipayos vendepatrias celebran el sufrimiento ajeno mientras se llenan la boca hablando de déficit cero. Con Néstor y Cristina el superávit era con la gente adentro, garantizando el consumo interno, el Arsat, Conectar Igualdad y el asado de los domingos, no dejando a los abuelos sin remedios y vaciando las universidades públicas para timbearla con los buitres del FMI. Te sacan la plata del bolsillo todos los días con tarifazos y desocupación para regalarle los recursos estratégicos a las corporaciones extranjeras. Los nenes de Twitter criados a chocolatada que hoy festejan este modelo de exclusión no tienen la más pálida idea de lo que cuesta ganarse el mango laburando de sol a sol en este país. Nos gobiernan insensibles que odian lo nacional y popular, dispuestos a rifar la patria al mejor postor con tal de aplaudir en un atril frente a los CEOs de la timba financiera. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este saqueo sistemático disfrazado de equilibrio fiscal mientras destruyen el futuro de nuestros pibes?