Industria cultural y exportación de talento: el éxito del modelo privado sin subsidios
Mirá vos, qué locura que un pibe argentino la rompa todo y llegue a una editorial gigante como Kodansha puramente por talento y laburo propio, sin depender de ninguna secretaría de cultura ni de los subsidios berretas que repartían los kirchneristas para bancar a sus amigotes. Mientras los termos lloraban que el estado presente te salva, los que laburamos de verdad en el sector privado exportamos talento en dólares o yenes y dejamos atrás el pobrismo estatal. Es hermosa la cara de los zurdos cuando se dan cuenta de que la meritocracia existe y que el talento argentino vuela más alto cuando le sacás el pie de encima con impuestos confiscatorios. Aprendan a competir en el mercado global en vez de vivir de la teta del estado y la pauta oficial, manga de parásitos. ¿Ves que no la ven? Cuando dejás que la economía respire, el capital humano se destaca solo sin que ningún militante venga a explicarle cómo triunfar. Contame, ¿cuántas marchas y cuántos ministerios de la cultura hacen falta para dibujar una sola viñeta que le interese a alguien afuera del país?