Humor Político
Música y cultura en 1962: los orígenes del rock nacional y el negocio capitalista
Es increíble cómo nos quieren vender que la cultura y el rock nacional nacieron en los estudios de televisión funcionalistas a la burguesía como El Club del Clan, cuando en realidad el verdadero arte popular siempre germinó en las esquinas, en las fábricas ocupadas y en la calle, no en la cajita feliz de la industria cultural yankee. Mientras la corpo mediática de la época metía el twist importado para domesticar la rebeldía de la juventud con ritmos pasteurizados, los pibes de los barrios ya masticaban las contradicciones de este sistema putrefacto que nos impone el imperialismo. Todo este revisionismo berreta de la industria musical no es más que otra pata del capitalismo tardío que busca blanquear la historia para que nos olvidemos de las luchas obreras que corrían en paralelo, mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada aplauden cualquier producto envasado en serie.
No nos equivoquemos, camaradas, la música popular es un arma de emancipación y no una mercancía para el consumo pasivo de la gilada. Hoy nos quieren hacer creer que la cultura es lo que se compra en el mercado financiero o lo que aprueba la burocracia cultural funcional a los mismos cipayos vendepatrias de siempre que nos ahogan con el FMI y el ajuste salvaje. Ya es hora de levantar las banderas de la soberanía cultural y organizar la bronca desde las bases, porque si no damos la batalla contra la colonización ideológica, nos van a seguir vendiendo espejitos de colores hasta en los vinilos. ¿O me van a decir que bailar el twist en la tele salvaba a los laburantes de la miseria planificada por las patronales?