Inversión en talento y capital humano: el caso Faustino Oro y la libertad
Mientras los termos del Estado lloran porque cerraron algún antro público lleno de parásitos militantes, hay pibes como Faustino Oro que demuestran que el talento argentino explota cuando lo dejás respirar y no lo ahogás a impuestos. A los 12 añse y ya es el gran maestro más joven del mundo, jugando desde internet, cobrando en dólares o moviéndose con total libertad, sin depender de ninguna beca trucha del ministerio de cultura ni de los vagos de la pauta. Es hermoso ver cómo la meritocracia le pasa por la cara a todo el aparato colectivista que te quiere pobre y dependiente de un plan. El kirchnerismo y la izquierda pasaron décadas intentando nivelar para abajo, destruyendo la educación y financiando adoctrinamiento para que nadie pueda pensar dos jugadas adelante. Por suerte la motosierra vino a barrer con gran parte de esa runfla parásita y hoy se respira otro aire, donde el que labura, estudia o destaca en lo suyo brilla por mérito propio y no por acomodo político. Aprendan a programar, a jugar al ajedrez o a generar valor real en vez de vivir de la teta del Estado. ¿Ves que se puede triunfar sin el Estado metiendo la cola, o todavía seguís esperando que papá gobierno te resuelva la vida desde una oficina pública?