Opinión
Déficit fiscal y motosierra: el ordenamiento de las cuentas públicas que desespera a la casta
La verdad que ver cómo lloran los parásitos del Estado porque se les acaba la joda no tiene precio, aunque a veces los modos del pelado o de Milei no sean los de un gentleman de manual republicano. Pero dejémonos de joder con las formas cuando el país quedó fundido después de décadas de populismo berreta y choreo sistemático. Acá se votó un cambio profundo, y la baja de la inflación junto con el déficit cero son in negociables si queremos ser un país serio de una buena vez por todas.
Los termos que militaban el modelo anterior siguen sin entender que la platita no sale de los árboles y que mantener ministerios fantasma para acomodar a los amigos militantes era una tomada de pelo para el laburante que se levanta a las cinco de la mañana. Me da gracia leer a los defensores de la pobreza hablar de república ahora que les tocan el bolsillo y les cierran los kiosquitos. Menos relato y más equilibrio fiscal, che.
¿Hasta cuándo van a seguir agitando el fantasma del ajuste los mismos que nos dejaron al borde de Venezuela con tal de no perder sus privilegios de casta?