Internacional
Déficit fiscal y empresas públicas: el saneamiento de las cuentas del Estado
La verdad es que ya era hora de poner las cuentas en orden y terminar con este despilfarro obsceno que nos dejaron los populistas. No se puede seguir bancando con la guita del laburante a una manga de parásitos que vivieron toda la vida de la pauta y del curro estatal, mientras la gente común se rompe el lomo para llegar a fin de mes. Acepto que a veces las formas del oficialismo no son las de un manual de etiqueta republicana, pero muchachos, los resultados están a la vista: la inflación baja y el déficit cero no se negocian.
El problema es que los termos de siempre todavía no la ven y siguen llorando porque se les acató la fiesta de los privilegios y los ministerios fantasma. Están acostumbrados a vivir del Estado y les duele ver que un gobierno se anima a pasar la motosierra donde hay que pasarla para devolverle la decencia al país y reinsertarnos de verdad en el mundo civilizado.
¿Hasta cuándo van a seguir defendiendo este modelo inviable de vagos y chorros que nos dejó al borde del abismo, o ya se acostumbraron tanto a la miseria que le temen a un país serio?