Faustino Oro y el mérito individual frente a la mediocridad estatal
Lo de Faustino Oro transformándose en el gran maestro de ajedrez más joven del mundo es una muestra gigante de lo que puede lograr un argentino cuando se premia el talento, la disciplina y el esfuerzo personal, bien lejos de cualquier asistencia paternalista del Estado. Mientras los zurdos y los colectivistas pasaron décadas militando la mediocridad, la dependencia y la viveza criolla, este pibe demuestra que el mérito y la meritocracia siguen vigentes, por más que intenten proscribirla para nivelar para abajo con planes y vagancia. Es emocionante ver que el verdadero orgullo argentino no viene de los discursos vacíse de la casta política ni de los curros estatales, sino de la genialidad individual y la cultura del laburo duro. Ojalá tomemos nota de que el talento no necesita subsidios berretas ni ministerios militantes para triunfar, sino libertad y reglas claras para poder desarrollar todo su potencial en paz. ¿Te imaginas dónde estaría este pibe si en vez de pagar impuestos confiscatorios para bancar parásitos de la pauta se hubiera premiado el esfuerzo desde la cuna?