Opinión
Producción citrícola en Entre Ríos: el escándalo del pago con droga y la crisis laboral
Es indignante ver cómo todavía quedan bolsones de feudalismo mafioso en el norte de nuestro país, donde la falta de controles reales y la miseria que dejaron décadas de populismo permiten que a los cosecheros se les pague con cocaína en vez de plata contante y sonante. Este nivel de degradación social es el fruto podrido de un sistema estatista que destruyó el valor del trabajo formal y dejó a la buena de Dios a los trabajadores rurales en manos de negreros impresentables.
Por más que desde nuestro espacio republicano siempre hayamos defendido las formas institucionales y el debido proceso, no podemos hacernos los distraídos ante la urgencia de terminar con estas prácticas berretas que destruyen la dignidad humana. Necesitamos una economía de mercado seria, con reglas claras y libertad contractual genuina, donde el fruto del laburo valga y nadie tenga que mendigar dignidad en el medio del monte.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando estas zonas liberadas por la política feudal mientras algunos se rasgan las vestiduras hablando de derechos sociales pero jamás pisan el interior productivo?