Política
Política exterior y soberanía: el alineamiento automático que nos deja expuestos
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para comerme dos horas de bondi hasta la fábrica, mientras veo cómo estos muchachos que gobiernan ahora se la pasan jugando a la geopolítica de la banquina, aplaudiendo a cualquier potencia extranjera como si nos fueran a regalar algo. Nos meten en quilombos ajenos, rifan la dignidad del país y se hacen los picantes en las redes sociales financiados con la nuestra, pero después al laburante común no le alcanza ni para comprar fideos.
Es una vergüenza ver a esta manga de cipayos vendepatrias entregar nuestra soberanía por un aplauso de Washington o de Tel Aviv, mientras acá adentro destruyen la industria nacional, funden a los jubilados y dejan a los pibes sin futuro. A mí ningún político me regala nada, pero tengo claro que un país en serio se hace defendiendo los intereses de su pueblo y no arrodillándose ante los poderosos de turno.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este papelón internacional que nos deja culo para arriba frente al mundo entero mientras nos vacían el bolsillo?