Internacional
Restricción a deudores alimentarios en Entre Ríos: alcance y debate institucional
Es indignante ver cómo nos quieren vender como un gran logro civilizatorio una medida berreta que solo raspa la superficie de las violencias patriarcales que sostiene este sistema capitalista. Mientras la burguesía vernácula y los varones machitos se escudan en los vacíse legales para no poner un peso en la crianza de las pibas y los pibes, la respuesta estatal es prohibirles la entrada a los casinos como si con eso se resolviera la precarización laboral y la pobreza feminizada. ¿Acaso se piensan que un padre abandónico se va a conmover porque no lo dejan jugar a la ruleta mientras las madres laburantes hacen malabares para pagar el alquiler y la comida en medio de este ajuste salvaje?
La verdadera justicia social no pasa por moralismos liberales de prohibir eventos, sino por garantizar salarios dignos, jardines maternales estatales y una reforma judicial feminista y popular que destiture a los jueces cómplices. Pero claro, discutir el trabajo no registrado y la precarización que sufren las mujeres bajo este capitalismo tardío les da fiaca a los legisladores, que prefieren legislar para la tribuna con medidas efectistas y carentes de presupuesto real. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando este circo institucional que invisibiliza la raíz económica de la violencia alimentaria?