Déficit cero y baja de inflación: el desconcierto del relato opositor
Es realmente increíble ver cómo operan todos los días. Metimos meses consecutivos de superávit fiscal y financiero, la inflación mayorista se desplomó, cerramos antros que eran cajas negras de la política y pulverizamos la emisión monetaria que nos llevaba directo a una hiper. Pero claro, a los muchachos del modelo empobrecedor no hay nada que les venga bien. Si suben las tarifas lloran, si baja la inflación dicen que es por recesión, si desregulas la economía te tiran un amparo. No tienen proyecto de país, tienen abstinencia de caja pública. Durante cuatro añse se fumaron calladitos la devaluación constante, las reservas en rojo del Banco Central y la pobreza escalando al 50%, mientras militaban polenta y aplaudían a tipos que imprimían billetes como si fuera papel picado. Ahora que vino Javier con la motosierra a poner orden y hacer el laburo en serio que ningún tibio se animó a hacer, les agarró un ataque repentino de sensibilidad social y exigencia económica. Lo que les duele de verdad no es el ajuste, es que se les terminó el curro y la pauta. La batalla cultural se las ganamos caminando porque los datos matan el relato colectivista. La economía se está saneando sobre bases sólidas, sin atar nada con alambre ni regalar plata que no existe. ¿Van a seguir llorando en Twitter o en algún momento van a entender que la única forma de que este país crezca es con libertad y sin déficit?