Internacional
Eduardo Feinmann y la distancia entre los editorialistas y la calle
Me levanté a las cinco y media como todos los días para tomar el 60, escuchando a estos tipos en la radio hablar con una liviandad terrible mientras te meten tarifazos que te tragan medio sueldo. Qué lindo debe ser vivir blindado en una torre de cristal opinando sobre ajuste y sacrificios ajenos cuando jamás pisaste una fábrica ni supiste lo que es romperse el lomo diez horas por dos mangos. A estos muñecos de la tele les importa un bledo si al laburante o al jubilado no le alcanza para los remedios o el morfi, total a fin de mes cobran su sobrepreciado sueldo para defender a los cipayos que nos gobiernan. ¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando a esta manga de mercenarios que operan para los ricos mientras el pueblo se funde en la miseria?