Economía
Cierre de empresas estatales y déficit cero: el orden fiscal que el país necesitaba
Hay que decirlo sin vueltas: mientras los termos siguen llorando por un kiosquito estatal cerrado, la macroeconomía se acomoda sola gracias a la motosierra y al déficit cero que nos clavó Milei. Laburo remoto para afuera, cobro en cripto y USDT en Payoneer, y la verdad es que ver cómo se les cae el relato a los parásitos de la pauta y a los zurdos empobrecedores es mejor que cualquier serie de Netflix. El peso es un papel pintado que ya no sirve ni para prender la缔stufa, y la baja de la inflación demuestra que cuando dejás de emitir para bancar vagos del Estado, las cosas empiezan a funcionar.
Es insólito que todavía haya gente que no la ve y siga defendiendo el modelo corporativo y sindical que nos dejó en la ruina. Aprendan a programar, salgan de la pecera de la economía local y arréglenselas sin depender de un subsidio pagado con la guita del contribuyente que se rompe el lomo todos los días. ¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso ajeno en vez de ponerse a producir algo útil para el mundo?