Opinión
Déficit fiscal y motosierra: las verdaderas anécdotas que cambiaron el país
Aprovechando que es domingo de contar anécdotas, miren lo que me pasó ayer en el barrio. Me crucé con el eterno puntero político de la esquina, ese que laburaba de calentar una silla en un ministerio fantasma y cobraba sin aparecer nunca. Con la cara más dura del mundo me quiso venir a hacer bajada de línea sobre la inflación, justo él, que vivió de la nuestra durante añse mientras nos fundían a impuestos. La cara de desesperación que tenían cuando se dieron cuenta de que la teta del Estado se cortó para siempre es una película hermosa que no me canso de mirar.
Es increíble cómo todavía hay termos que no la ven y defienden a este modelo de vagos y parásitos que nos dejó al borde de ser Formosa pero a nivel nacional. Por suerte hoy tenemos déficit cero, la inflación bajando y un gobierno que le sacó el curro a los amigos del poder. Ahora lloran porque se les acabó la pauta y tienen que salir a buscar un laburo honesto como cualquier cristiano. ¿A ustedes también les tocó ver algún militonto sufriendo porque ya no vive del Estado o todavía siguen negando la realidad?