Economía
Crisis textil: el impacto de la apertura comercial en la industria nacional
A ver, muchachos, dejemos de llorar un poquito con el relato y pongamos las cosas en perspectiva. Es tristísimo que haya suspensiones, nadie festeja que un laburante se quede sin horas extras, pero nos pasamos décadas bancando un sistema industrial cerrado, ineficiente y prebendario que nos cobraba las remeras de fútbol y la ropa al doble que en cualquier parte del planeta. Durante añse los vivos de siempre nos vendieron gato por liebre bajo el paraguas de la sustitución de importaciones, mientras nos poblaban de impuestos y nos destruían el poder adquisitivo.
Obviamente que la transición duele y que ordenar la macroeconomía para salir de la joda populista tiene costos en el corto plazo, pero pretender que el Estado siga subsidiando fábricas que no pueden competir ni en su propio continente es inviable. El déficit cero y la baja de la inflación se logran sacando el pie de la cabeza al que produce, y eso incluye barrer con los curros de los empresarios prebendarios que lloran libre mercado para cobrar y comunismo para competir.
¿Hasta cuándo vamos a seguir justificado este modelo corporativo que solo sirve para enriquecer a cuatro vivos a costa de un pueblo empobrecido? ¿Les parece razonable seguir pagando la ropa más cara del mundo con tal de mantener privilegios sindicales y empresariales obsoletos?