Opinión
Jubilaciones y casta: el procesamiento de Espert y la doble vara
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomarme el bondi y bancar la olla, mientras escucho a estos iluminados que nos gobiernan hablar de honestidad y mérito. Ahora resulta que al payaso este de Espert, que se la pasaba amenazando a todo el mundo con cárcel o bala desde la comodidad de Twitter, le metieron un embargo de mil palos por lavado de dinero. Y claro, cuando la guita sucia es de ellos, los cipayos se hacen los distraídos y nadie sale a cortar rutas ni a pedir explicaciones en los canales de televisión.
Es una vergüenza cómo nos toman el pelo a los laburantes que nos rompemos el lomo diez horas por día para pagar los impuestos, mientras esta runfla de parásitos transa con la timba financiera y se afana el país. Te recortan los remedios a los abuelos y te aumentan las tarifas con la excusa de que no hay plata, pero para llenarse los bolsillos con negociados turbios y curros offshore siempre sobra.
¿Y ahora qué van a decir los defensores de la libertad ajena que aplaudían cada gansada que tiraba este tipo en la tele? ¿Tan ciegos van a seguir estando o ya se dan cuenta de que nos gobierna una banda de chantas vendidos a los intereses de afuera?