Opinión
Convivencia laboral y choques culturales en el ámbito privado argentino
A ver, muchachos, saquemosnos un poco el balde de la cabeza y miremos cómo nos relacionamos en el día a día. Es una realidad que el argentino promedio anda a la defensiva, siempre con el cuchillo entre los dientes, producto de décadas de desquicio institucional, inflación y una cultura del sálvese quien pueda que nos metió el kirchnerismo a fuerza de planes y divisiones. Mientras en otros países hermanos valoran la cultura del laburo y el respeto básico, acá nos acostumbraron a bardear al que tenemos al lado.
Por eso no me extraña para nada que cuando nos cruzamos con extranjeros laburantes nos choque esa tranquilidad. Allá afuera hay un mundo civilizado donde la gente produce, se esfuerza y no vive esperando a que papá Estado le resuelva la vida ni andan buscando a quién echarle la culpa de sus propias metidas de pata. Acá nos creímos vivos durante añse y lo único que conseguimos fue empobrecer el tejido social y volvernos insoportables.
Ya es hora de dejar atrás esa soberbia berreta de creer que nos las sabemos todas mientras nos fundimos como país. ¿No será que nos hace falta un poquito más de humildad y dedicarnos a laburar en vez de andar criticando todo el tiempo al compañero?