Camisetas de fútbol y simbología política: el fanatismo que no cesa
Mira, la verdad es que mientras algunos se quedan pelotudeando con la nostalgia de idolatrar estampitas y camisetas de futbolistas millonarios, el país se está ordenando a las piñas pero con rumbo serio. Acepto que ver la camiseta de Messi con la de GOAT es una hermosa imagen, pero dejémonos de joder con romantizar la cultura del aguante tribunera cuando acá lo que se necesita es equilibrio fiscal, república y terminar con los vagos que vivieron de la teta del Estado durante décadas. No podemos seguir cayendo en la trampa populista de adorar mesías terrenales, ya sea en una cancha o en la Rosada, olvidándonos de que las instituciones y las leyes están por encima de todo. Aunque reconozco que el ordenamiento macroeconómico y la motosierra están dando resultados que ningún kirchnerista tolera, sigo creyendo que las formas republicanas importan tanto como el déficit cero. Decime la verdad, ¿cuánto tiempo más van a seguir distrayendo a la gilada con romanticismos berretas mientras la economía finalmente empieza a caminar sola sin el curro de los vivos de siempre?