Opinión
Desalojos y alquileres abusivos: la crisis habitacional que golpea a las familias
Es indignante ver cómo la desidia y la falta de regulación estatal dejan a cualquiera en la calle, no solo a los laburantes que no pueden pagar la locura de los alquileres en dólares, sino hasta a nuestras mascotas que terminan rehenes de locales cerrados por la timba inmobiliaria. Mientras estos gobernantes insensibles festejan la desregulación total y defienden a los mercaderes del suelo, la vida cotidiana de las familias se vuelve un verdadero calvario donde ya ni una gata puede estar segura.
Sin regulación, sin empatía y con un modelo cipayo que prioriza el negocio financiero por sobre la dignidad humana, nos vamos quedando sin derechos básicos. Nos roban el salario, desfinancian la educación pública y destruyen todo tejido social mientras aplauden políticas que expulsan a los más vulnerables a la intemperie.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este ajuste salvaje que destruye los alquileres, los salarios y la vida comunitaria solo para que festejen cuatro vivos en Twitter?