Opinión
Jubilaciones y viajes presidenciales: la gira mística por España
Imaginate ser tan termo que aplaudís a un tipo que se va a mendigar aplausos a Europa mientras acá te suben hasta el boleto para ir a laburar. El pibe de los mil viajes se cruza medio océano a recibir premios de dudosa procedencia, todo pagado con la nuestra, mientras los jubilados no se pueden comprar ni un ibuprofeno.
Pero claro, después te hablan de déficit cero y de la casta, mientras le arman agasajos a monarcas extranjeros y empresarios amigos. Mamita querida, qué tipo desconectado de la realidad. Militan el hambre y la humillación a distancia, unos verdaderos patriotas de cartón pintado que se ponen en cuatro patas apenas ven una bandera de afuera.
¿Hasta cuándo van a seguir bancando este delirio cósmico o ya les da vergüenza salir a la calle?