Rating de los medios hegemónicos: las operaciones comunicacionales en crisis
Es insoportable ver cómo estos operadores berretas que responden a la pauta oficial y a los intereses de la burguesía ahora lloran porque la realidad no entra en sus pantallas berretas de televisión. Majul y toda esa runfla de alcahuetes del poder económico están acostumbrados a inventar relatos funcionales al imperialismo y al ajuste salvaje, pero se chocan contra la pared cuando el pueblo laburante ya no les compra el pescado sin vender. Están tan metidos en su burbuja de privilegios, financiados por la timba financiera y las grandes corporaciones, que no entienden por qué la gente elige informarse por fuera de su aparato de propaganda cipaya. Lo peor de todo es que este periodismo de guerra sucia se rasga las vestiduras hablando de libertad mientras aplauden despidos, la destrucción de la universidad pública y el saqueo a los jubilados que sufren este capitalismo tardío. Son cómplices directos de la miseria planificada por el gobierno libertario y sus amigos del FMI. Necesitamos urgente una asamblea popular y un paro general activo para frenar este atropello, porque la única verdad es la realidad que se vive en las calles y no en los estudios de televisión blindados. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando con nuestra guita a estos mercenarios de la pluma que defienden a los ricos mientras hambrean al pueblo?