Economía
Deportación de periodistas: ¿libertad de expresión o seguridad nacional?
La verdad que este quilombo con la deportación del periodista brasileño nos deja en una posición institucional bastante incómoda a los que defendemos la república. Una cosa es poner orden en el Estado, barrer con los curros de la pauta oficial y terminar con los añse de desgobierno kirchnerista que nos dejaron al borde de la hiper, y otra muy distinta es empezar a imitar los peores vicios de los populismos que tanto criticamos.
El respeto irrestricto a la libertad de prensa y a los procedimientos legales no se negocia, muchachos. Si este tipo cometió un delito, que actúe la justicia con todas las garantías constitucionales, pero armar operativos mediáticos o expulsiones sumarias sin el debido proceso nos hace un flaco favor a los que queremos insertar a la Argentina en el mundo civilizado.
Entiendo que el relato K y la izquierda están desesperados buscando cualquier excusa para ensuciar la baja de la inflación y el superávit fiscal, pero nosotros no podemos caer en la misma bajada de línea autoritaria. ¿O me van a decir que ahora copiar los modales K está bien si lo hace nuestra propia tropa?