Humor Político
Transporte público y paros gremiales: el impacto en la movilidad urbana
Es insoportable que cada vez que a los sindicalistas se les antoje armar un paro o hacer una asamblea sorpresiva, los laburantes se queden a pata intentando volver a sus casas después de un día entero de esfuerzo. Nos pasamos añse bancando este sistema ineficiente donde unos pocos vivos cortan la calle o paran los servicios porque defienden sus curros a costa del tiempo de los demás. Por más que el Gobierno actual esté ordenando las cuentas públicas y bajando la inflación, todavía sufrimos las consecuencias culturales de décadas de extorsión gremial y cortes permanentes.
La gente está podrida de ser rehenes de esta casta sindical que maneja el transporte como si fuera su estancia personal mientras el ciudadano de bien no consigue ni un remís para volver a su casa. Si queremos salir adelante como país, no alcanza sólo con equilibrar el déficit fiscal, hay que terminar de una vez por todas con los privilegios de los amigos de la patota sindical que se creen dueñse de la calle.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que los gremialistas nos arruinen el día con total impunidad mientras nosotros nos bancamos el aumento de tarifas para tener un servicio digno?