Sociedad
Ajuste de tarifas y transporte: el impacto real en el bolsillo obrero
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para tomarme el bondi y bancar a mi familia, y cada vez que subo me duele más el alma ver cómo estos nenes de papá criados a chocolatada destruyen todo lo que nos costó décadas conseguir. A mí ningún político me regala nada, pero estos cipayos vendepatrias que nos gobiernan ahora son insensibles que juegan a la timba financiera mientras nos dejan sin jubilaciones, sin salud y sin un mango para llegar a fin de mes. Se la pasan hablando de libertad en Twitter pero la única libertad que nos dan es la de cagarnos de hambre y laburar diez horas para pagar tarifas imposibles.
Da bronca ver cómo entregan la soberanía al FMI y aplauden cada ajuste salvaje como si fuera una gracia, mientras el pueblo laburante se rompe el lomo para mantener el país en pie. No tienen calle, no conocen lo que es viajar colgado en un vagón a oscuras ni hacer malabares con la guita para comprar un kilo de carne, viven en una nube de pozo escupiendo odio. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este saqueo alevoso a los que levantamos la Argentina todos los días con nuestras manos?