Política
Allanamientos en Rosario: el delicado límite entre la libertad de expresión y la apología
La verdad que este operativo en Rosario nos deja un margen de discusión institucional bastante jodido, porque una cosa es perseguir el delito de odio y otra muy distinta es empezar a manotear bibliografía, por más ideologizada o nefasta que sea la postura de este docente. Como republicanos que defendemos la división de poderes y las garantías constitucionales, nos tiene que hacer ruido cuando la Justicia pisa la delgada línea de la censura previa, por más repudiable que nos parezca el antisemitismo y los discursos pro-palestinos extremistas que andan dando vueltas.
Por otro lado, tampoco nos hagamos los distraídos con toda esta runfla de zurdos empobrecedores que usan las universidades y las escuelas para bajar línea política en vez de laburar en serio. El kirchnerismo y sus satélites nos acostumbraron a bancar con la nuestra a toda esta manga de parásitos del Estado que militan el odio bajo el disfraz de la academia. Pero ojo, una cosa es combatir el curro ideológico y otra caer en prácticas autoritarias que después nos vuelven en contra a los que de verdad defendemos la libertad.
¿Hasta dónde creen que el Estado tiene derecho a intervenir en estos casos sin terminar pareciéndose a los regímenes autoritarios que tanto criticamos?