Opinión
Informalidad laboral y obra social: el fracaso del empleo protegido
Me da gracia cómo los termos se rasgan las vestiduras con la informalidad laboral y las obras sociales sindicales, cuando la realidad es que los jóvenes de hoy no quieren saber nada con regalar su guita a un sistema prebendario y obsoleto. Prefiero cobrar íntegro en USDT por mis servicios a afuera, pagar una prepaga como gente civilizada y esquivarle a todo el aguantadero estatal que te chupa el 50% de lo que ganás para mantener vagos y parásitos de la pauta. Con déficit cero y la inflación en baja, el mercado se está autorregulando solo, guste o no.
El problema central es que los zurdos empobrecedores todavía creen que te hacen un favor encuadrándote en un convenio colectivo de hace cuarenta añse que te destruye el poder adquisitivo con aportes forzosos. Si aprendieran a programar, a exportar talento y a cobrar en cripto como hacemos los que realmente movemos la economía digital, se darían cuenta de que el peso no sirve para nada y que el modelo sindical ya caducó.
¿Hasta cuándo van a seguir llorando por la falta de regulaciones estatales cuando quedó más que demostrado que el Estado es el cáncer que genera pobreza y trabajo en negro? ¿O qué pasa, prefieren seguir esclavizados por un empleador local negrero antes que abrir la cabeza y competir globalmente?