Sociedad
René Lavand y el arte de hacer magia sin depender del Estado
Estaba pensando el otro día, mientras me tomaba un café cobrando en crypto para un cliente de afuera, en cómo nos querían hacer creer que dependíamos de un ministerio de cultura lleno de parásitos. El viejo René Lavand hacía magia con una sola mano y dejaba a todo el mundo mudo sin pedirle un peso de subsidio al Incaa ni vivir de la pauta oficial, una locura total para los termos que todavía lloran porque les cortaron el curro. Con una motosierra y un poquito de déficit cero, ahora hasta los magos callejeros pueden facturar tranquilos sin que la AFIP los cojee a impuestos para mantener vagos.
Abran los ojos, dejen de llorar en pesos y aprendan a generar valor real en vez de esperar que papá estado les resuelva la vida con emisión y cepo. ¿Viste que cuando se sacan los curros estatales la gente vuelve a ser creativa? ¿O me vas a decir que extrañás pagar un 50% de retenciones para bancarle las vacaciones a los militantes del palo?