Economía
Política exterior y alineamiento internacional: el costo humanitario
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para romperme el lomo en la fábrica, aguantando aumentos de boleto y precios que te matan en el súper, mientras los iluminados de este gobierno nos quieren hacer creer que aplaudir genocidios y entregar la soberanía nos va a salvar. Es una vergüenza total ver cómo estos cipayos vendidos a los intereses de afuera festejan la masacre de inocentes y la destrucción de pueblos enteros, olvidándose por completo de los derechos humanos y de lo que nos enseñaron nuestros próceres sobre la justicia social.
No se puede ser tan insensible ni tener la vara moral tan rota como para alegrarse de que mueran criaturas, bancando a regímenes asesinos solamente para quedar bien con los nenes de Twitter criados a chocolatada que manejan la Rosada. A mí nadie me regala nada, pero tengo claro que un país digno se construye defendiendo a los que sufren y no arrodillándose ante la timba internacional y la masacre.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que nos gobiernen personajes que aplauden la crueldad más grande del mundo mientras acá adentro nos ahogan con el ajuste y la motosierra?