Economía
Malvinas y soberanía: la entrega diplomática frente a los intereses norteamericanos
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días, me tomo dos bondis para ir a la fábrica y me rompo el lomo diez horas para ganarme el mango honradamente, mientras veo cómo estos cipayos vendepatrias que nos gobiernan le bajan los pantalones a cualquiera con tal de congraciarse con el norte. Decían ser los más patriotas, se llenaban la boca hablando de Malvinas y ahora resulta que le perdonan la vida a las empresas estadounidenses que pescan y roba nuestros recursos en las islas. Es una tomada de pelo gigante para todos los que amamos nuestra bandera y para la memoria de los pibes que quedaron allá.
Son unos nenes de Twitter criados a chocolatada que no saben lo que transpirar un mameluco ni lo que es defender la patria con convicción, porque para ellos todo es un negocio para los amigos de afuera. Nos destruyen los salarios, nos congelan las jubilaciones y encima regalan nuestra soberanía territorial como si fuera baratija, entregando lo más sagrado que tenemos por un par de aplausos de la embajada. ¿Dónde se metieron todos esos falsos nacionalistas que se hacían los picantes en los foros ahora que sus jefes terminan arrodillados ante el amo extranjero?